Viavi publica el caso de un operador de transmisión de Norteamérica que midió con DTSS 60 km de línea sobre la fibra de su propio cable de guarda. El barrido encontró cuatro zonas con deformación muy alta, compatibles con acumulación de hielo y con galope del cable, en tramos donde el OTDR no mostraba ningún problema. No es que el OTDR estuviera fallando: estaba midiendo otra cosa. Un OTDR ve atenuación y rotura de la fibra. El DTSS ve deformación.
Lo que hace que esa diferencia importe en plata no es la medición, es lo que cuesta hacerla de otra manera. Revisar un cable de guarda en terreno obliga a programar una salida de servicio de la línea con semanas o meses de anticipación. Medir el trazado completo desde un extremo, sin subir a la torre y sin instalar sensores adicionales a lo largo del vano, cambia qué se puede revisar y cada cuánto.
En Chile la fibra de una línea de alta tensión ya se trata como activo propio y no como negocio de telecom: hay al menos un proyecto de transmisión en curso cuyo objeto es proteger y soterrar la fibra óptica del trazado, con la justificación escrita en reducir las interrupciones y la degradación de esa fibra. Quien invierte en proteger esa fibra ya tiene el sensor tendido a lo largo de la línea.
Y la interferencia de terceros está en la misma lista: en la matriz de eventos que Viavi publica para el DAS en energía eléctrica aparecen la interferencia de terceros, la manipulación del cable, la falla de empalme y el arco eléctrico, entre otros.
Lo que este bloque no dice, y conviene decirlo: nada de esto funciona si la línea no lleva fibra disponible. Antes de cotizar preguntamos si tu trazado tiene cable de guarda con fibra y cuántos hilos están libres, porque de eso depende que exista el proyecto.